Abre los ojos, tiene algo de sueño aún pero igual se levanta emocionado. Manuelito corre a tomar desayuno, saluda a todo el mundo: - ¡Feliz Navidad! – le sale del corazón. A sus siete años se siente motivado con una fuerza admirable. Saluda a sus casi doscientos hermanos. Está feliz aunque sabe que quizá no reciba regalos, aunque no conozca a sus padres, aunque esté en aquel orfanato.
María llena las paredes de la habitación con su sonrisa. Sus ojos grandes se muestran con más vida que cualquiera. Recibe la visita de sus padres, hermanos, amigos. Los abraza y besa con un cariño asombroso. Ella es preciosa, joven, es alegre y emana una paz única, algo que comparte con todos en su habitación. Está contenta por disfrutar una navidad más, trata de hacerlo con la mayor de las intensidades, sabe que es la última, que le quedan dos meses de vida.
Emilio ha trabajado incansablemente. Se ha esforzado con unas horas extras para poder regalarle a sus hijos un celular a cada uno. Está totalmente exhausto, pero le pone una memorable actitud a sus labores. Su jefe lo llama, es víspera de navidad. Le comunica que lo han despedido, que posiblemente no le paguen, las obras se han cancelado. Llega a casa entre sollozos disimulados. Sus hijos lo abrazan, dicen que lo aman, que lo quieren mucho, que él es su héroe y el mejor papá del mundo. Emilio ahora llora, lo hace de felicidad.
Leonardo se levanta tarde, un poco malhumorado. Come panteón con flojera. Tiene un trabajo al que sabe debe acudir puntual. La idea de hacerlo lo pone furioso. Piensa incansablemente en los regalos que podrá recibir, en todo lo que puede ahorrarse en comprar con su propio peculio। No le gusta mucho navidad, no ve el porqué de estar feliz si no desea estarlo; el porqué de los regalos si no quiere regalar nada a nadie. Ve como un niño inquieto entra a su trabajo, el niño mira aquel viejo árbol navideño con un cariño único, con una emoción intensa y sonríe। Leonardo lo atisba contrariado. De pronto, una gorda con voz gruesa dice: - Manuelito, apura vamos. Nos esperan en el orfanato. - Leonardo escucha absorto. La gorda ahora mira a Leonardo, le explica que debe regresar al niño. Lo sacó para comprarle un regalo, como le pidió su hija María, que ella, la Sra. Gorda, es una voluntaria de la campaña “Adopta un niño por un día.” Leonardo queda sorprendido, viendo al niño tan feliz, a la Sra. tan bondadosa. Leonardo pregunta por qué María, la hija, no lo sacó personalmente. Ella responde, algo acongojada, que su hija está internada, que sólo le queda dos meses de vida, que éste es el regalo que ella pidió, que adopte a un niño por la navidad. Manuelito sale corriendo, aún eufórico, coge de la mano a la Sra y la jala gritando ¡Feliz Navidad! Leonardo esta pasmado, se siente un tonto. Voltea la mirada, ve como un hombre algo sospechoso mira la vitrina de celulares. Inés sale apuradísima a atenderlo y le ofrece de todo. El hombre se ve feliz, dice que más rato regresa, que va a comprar un par de celulares para sus hijos, que están locos por esos aparatitos, lo dice visiblemente emocionado. Está apurado, es obrero de una constructora y debe apresurarse, quiere hacer un par de horas extras. Promete nuevamente regresar. Inés, también emocionada por la futura venta lo anima. Leonardo está contrariado, ve al hombre feliz yendo a su trabajo, donde seguramente lo explotan, todo para dar regalos. Leonardo odia trabajar casi tanto como obsequiar cosas con su dinero. No sabe que pensar.
“La Navidad es más que un regalo, un brindis y una noche buena. Si quieres un regalo tengo un abrazo, si quieres un brindis tengo un beso afectuoso, si quieres una noche buena: ¡FELIZ NAVIDAD!”
Testimonios de un tipo que no recuerda nada y lucha por no olvidarlo todo. Rastros de un camino recorrido, historias mal contadas. Prueba irrefutable de que viví.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Veinticuatro de diciembre
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Anécdotas
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Trabajando
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Irreverente
martes, 13 de noviembre de 2007
Taxi de media noche
lunes, 5 de noviembre de 2007
El hombre más feliz del mundo
martes, 30 de octubre de 2007
El ocaso de tu sonrisa
martes, 23 de octubre de 2007
Don Bruno y su Familia
martes, 9 de octubre de 2007
Lindos gatitos
martes, 2 de octubre de 2007
Mi primera vez
lunes, 24 de septiembre de 2007
Otra vez, casi Papá
martes, 11 de septiembre de 2007
Crónicas de una Relación
jueves, 6 de septiembre de 2007
Sonrío y asiento
martes, 21 de agosto de 2007
Mi ojo está rojo
jueves, 16 de agosto de 2007
Cuéntame qué hice
lunes, 6 de agosto de 2007
La Teoría Dosantos
locura de ser feliz.
La vida está netamente hecha para disfrutarse, no para estar preocupándose por vicisitudes inoportunas y virulentas.
Porqué no puedo darme un gustito hoy, si mañana puede que ya no esté, que algún energúmeno al volante, interrumpa mí día a día; que algún accidente siniestro o negligencia (que puede ser propia) nos sometan a la temida muerte. Esto sería doloroso si estuviera ejerciendo esta Teoría tan poco comprometedora, de lo contrario hasta podría parecer un favor.
Es que en verdad, la vida es corta y la muerte eterna. Y si la vida es corta imagínense la juventud…
Ente los 18 hasta los 25 ó más años, uno está en la obligación de vivir a plenitud, a divertirse olímpicamente y a reunir experiencias para contarles algo a los nietos (si es que quieres tener hijos). Qué vergüenza llegar sin relatos, tener que inventarlos o peor aún, no saber que consejo dar a las futuras generaciones que confusas, busquen respuesta en tu persona. Pues en esta vida se aprende de todo, de lo bueno y también de lo malo, y de lo malo se aprende para no olvidar.
Uno puede hacer uso del libre albedrío a diestra y siniestra, siempre y cuando tratemos de no dañar a terceros, por lo menos no hacerlo irreparablemente, porque hablando con sinceridad, es difícil portarse mal y no agraviar a alguien.
La Teoría Dosantos roza de una manera coqueta y subliminal con el “alpinchismo”, con el no me importa”. Hay que ser un tanto escueto de conciencia para aceptar esta Teoría tan risueña y cándida, porque no se acepta el pensar mucho, sólo lo necesario y conciso, para no crear confusiones morales que dañen el propósito.
La Teoría Dosantos enaltece a la mujer, ya que gracias a ellas es que se ideó, porque la Teoría Dosantos es feminista. Pues una mujer es quien la inspiró, la aceptó, la condimento y ensalzó, brindando vida a un sin fin de hipótesis inconclusas y extravagantes.
La Teoría Dosantos aconseja: - Si la jodiste, jódela bien- y disfruta del incidente si es que se presenta para el goce.
La Teoría Dosantos no es para irresponsables, está orientada para gente inteligente que sepa asumir el precio de la despreocupación y la pizca de conchudez que requiere.
Quizá y esta Teoría sólo sea comprendida y aceptada por el hombre que la escribe (un Dosantos) porque él solo crea parámetros mediáticos al asunto.
La Teoría Dosantos puede ser flexible al gusto del que la use, sin omitir lo ya dicho.
Lo único que impide el uso de esta técnica de vida es el amor, aquel peligroso y fuertísimo adversario, aquel sentimiento infame y voraz que altera todo, que confunde, que ilusiona. Mientras este extraño e inefable sentimiento me sea esquivo, adoptaré mi Teoría con el mayor espíritu emprendedor e incansable. De lo contrario me someteré a él de una manera sumisa y cansinamente, me volveré su fiel esclavo. Porque La Teoría Dosantos no sólo se ve minimizada y esclavizada por el amor, sino que también lo respeta por ser este infinitamente poderoso.
El que no tiene un poco de loco no tiene nada de sano. Y para aceptar esta Teoría retorcida y un tanto confusa, hay que ser un orate comprometido, comprometido con la felicidad del momento, con la sonrisa pícara dibujada en la cara a pesar de adversidades, con la sinceridad del caso, con el eterno buen humor.
Es mejor arrepentirse de lo que hiciste a arrepentirte de lo que no llegaste a hacer, pues la curiosidad del supuesto, te atormentará toda la vida, mas aún cuando está no se vuelva a presentardomingo, 5 de agosto de 2007
Ellas dicen que soy un PUTITO...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)