martes, 26 de abril de 2011

Lu

Te veo corriendo, con una gran sonrisa en los labios, mostrando los pocos dientecitos que te han salido, hecha una loca, una princesa indomable, altiva. Tus cabellos rubicundos al viento, dejando una estela de magia que yo sigo a paso lento porque no quiero alcanzarte, quiero verte correr y saltar. Te veo besar con dulzura, con tus labiecitos húmedos y coquetos, a tu mami, a la cual le debes la belleza cautivadora que hoy tienes. Te veo mirarme de reojo antes de hacer una travesura, antes de coger algo que te hemos advertido no cojas, pero pilla tú, te niegas a obedecer. Te veo andar descalza y risueña por todos los rincones de tu palacio, princesita hermosa. Tus dientecitos delanteros te hacen ver como un ratoncito ladino y juguetón, como un dibujito animado que en verdad alegra el corazón de tus papis. Te vas a llamar Lu, como lo hemos decidido, como el destino quiso ponerte, como tu mami ha escogido con una sabiduría misteriosa. Vas a ser la niña más linda que se recuerde haya nacido en la ciudad. Tendrás tus ojitos claros y la tez blanca como tu propia alma. Serás un pedacito de cielo en este mundo cada vez más caótico. Tu mami te vestirá como una señorita y yo te inculcaré en secreto las malas costumbres. Tu mami te bañará y te dejará oliendo a rosas para que la primavera te envidie, y yo te llevaré a tirarnos al jardín y ensuciarnos todo. Aprenderás a mandar besitos volados que nosotros, tus papis, recogeremos como recogen los niños las sorpresas de las piñatas. Tu mami te tomará de la mano izquierda, yo de la derecha y te elevaremos alto, como jugando en un columpio de felicidad. Te contaré los cuentos que yo mismo escribiré, donde te hable de un mundo que te haga soñar, para que aprendas a sonreír. Tu mami te hará hacer las tareas para que te puedas burlar de los profesores. Te contaré cuando recién nacida, te dormía en mi pecho y tomabas mi mano como si supieras que cerca de ella, siempre estarás protegida. Tendrás tu cuarto lleno de juguetes, tu vaquita en la cama. Bailarás en medio de la sala mientras yo te tomo mil fotos y tu madre te celebra hasta las caídas. Te escribiré poemas y canciones que cantaras de memoria todos los días. Tus abuelas morirán por cargarte y así te harás de miles de propinas las cuales te servirán para comprar mil caramelos, ninguno más dulce que tú. Sabrás tocar el piano y burlarte del mundo. Sabrás bailar como un cisne y sacarle la lengua a todos. Podrás sacarme de mis casillas y hacerme llorar de felicidad. Serás la niña más feliz del mundo mi Lu, serás linda como tu mami y loca como tu papi. Harás de este mundo sin ilusión el edén prometido. Serás mi vidita entera y la razón por la cual aprenda a levantarme temprano y a sonreír de verdad. Harás que le agradezca a tu madre de por vida el milagro de amor que me permite cargar y besar con frenesí. Tu mamá no dejará que llores nunca y te comprará hasta la pelota de fútbol que seguro pedirás. Te besaré los piececillos preciosos que tendrás mientras tu mami te cambia los pañales y te eche el talco con olor a cítricos. Te extrañaré a horrores cuando te vayas al cole y yo a trabajar. Dormirás con nosotros cuando tengas miedo del cuco, cuco que también le dará miedito a tu mamá. Te veré crecer libre como el viento y serás el motivo de mis días. Lu, serás mi vida entera y lo que mantenga el amor por tu madre en niveles divinos. Te veré siempre feliz mi Lu, porque tendrás una mamita linda que te cuidará siempre y un payaso como padre que sólo se preocupará por verte feliz, por verte risueña, loca rubia, escandalosa: princesa engreída y manipuladora; niña de ojos hechiceros y de sonrisa celestial. Mi Lu, creí que estabas cerca cerquita, que te vería prontito por ahí volviéndome loco de amor. Ya escuchaba tus pasitos por las noches camino a mi cuarto, tu sonrisa. Ya me sentía ese papá chocho y orgulloso. Ya me veía cargándote y llorando de alegría. Tu mami te quiere mil y te espera impaciente. Yo te imagino, cierro los ojos y espero verte cuando los abra.

martes, 12 de abril de 2011

Descontento

Estoy en el chifa, muerto de hambre. Hemos venido Emma y sus papas a comer, en parejas, como si fuera una de esas saliditas de amigos a conversar. La verdad es que no son muy mis amigos, creo que me odian un poquito, me odian porque soy el enamorado nuevo de su niñita y porque la rapto hasta altas horas de la noche. Pedimos todos diferente. Es peculiar pedir las cosas por números, y es que en el chifa los combos son la mejor opción. – Un dos para mi por favor, pero en vez de tallarines, arroz – Un combo tres pero en vez de pollo, chancho. – Un combo cinco please, pero en vez de palitos primavera, wantán; y en vez de chanco, gallina; o sea uno que se parezca al seis pero con cosas del uno, ¿Ud. me entiende verdad? – El pobre hombre siempre entiende todo, anota cosas extrañas que alcanzo a soslayar. Aquel tipo está vestido como un danzante de tijeras pero trabaja en un chifa. Son casi las cuatro de la tarde, el chifa está lleno; es que no es un domingo cualquiera: Primero, estoy comiendo con mis futuros suegros y es primera vez que almuerzo con ellos y es primera vez que estoy frente a frente con el papá de Emma. Segundo, estamos a minutos de conocer quién regirá las riendas de este país caótico y particularmente sufrido. Nunca antes he estado tan involucrado con una elección como ahora, y es peculiar, porque a pesar de mi interés ni viajé a votar porque más barato me sale pagar la multa. El chico vestido de danzante de tijeras trajo todo sin equivocarse, preciso. Ha traído todos los platos de golpe y se acercó sin danzar, esperaba que lo hiciera. Trato de comer con calma, con los modales que pide la situación. Disfruto aquel chifa, me moría de hambre; le hecho el rocotito que está mal picado pero que no pica mucho. Tomo aquella gaseosa que se toma en los chifas de Arequipa, la cual dicen parece jarabe. Disfruto del almuerzo, conversamos en tono risueño. El papá de Emma no muestra ningún tipo de esfuerzo o incomodidad al momento de conversar conmigo. Su mami es un amor, aunque sé que no soy por completo santo de su devoción. Emma come furiosa, nunca la vi con tanta hambre. Es la hora: Mónica Delta parada tiene unos papeles en las manos que van a anunciar a los individuos que pasan a segunda vuelta, suelto el tenedor. Miro atento la tele, tengo un mal presentimiento. Aquella periodista alarga la noticia, sabe que eso de mantener al público en vilo es delicioso. Luego lo anuncia, lanza el pantallazo con la cara de los postulantes más importantes, todos salen con una sonrisa, incluso los que definitivamente no ganaron. Lo sabía, tenía el terrible presentimiento de que iba a ser así, el Sr. Ollanta Humala encabeza las preferencias y lo secunda la Sra. Fujimori; o sea, que me lleve el diablo. En tercer puesto, y unos puntos más abajo, se encuentra PPK. He dejado los cubiertos en la mesa y mi chancho con tamarindo ya no me apetece. No lo puedo creer, tengo ganas de llorar; tengo un nudo en la garganta y siento pena, tristeza, vergüenza. No entiendo nada. El Sr. Humala a expresado siempre aquel aire autoritario y demagogo, leyó con nerviosismo aquellos papeles virulentos que lo acompañaron en el debate donde definitivamente fue el peor preparado; sabemos de sus preferencias chavistas y de que su voluntad dictadora se va a cumplir. La Sra. Keiko tiene como fundamentos en su plan de gobierno liberar a su padre y después combatir la pobreza no sé cómo; lo más probable es su hermano, Kenyi, postule de acá unos años para sacar también a su hermanita de la cárcel. ¡No entiendo nada! el peruano es un ser descontento que no intenta salir de ese trance sino joder a todo el que sea posible e intentar que todos estén igual de jodidos que él. Me quiero morir. La mamá de Emma también está asombrada, pero creo que es por mi expresión desencajada. Me aguanto las ganas de llorar, me paso toda la vergüenza y la desazón. El Perú está destinado a ser un país mediocre porque la mayoría de la gente que lo habita adolece de ignorancia. Está destinada a ser tercermundista porque la gente que lo habita está llena de miedo y pesimismo. El Perú se jodió hace tiempo, y hoy lo estamos ratificando. Mi plato de comida está frío, ya no me apetece nada que no sea dormir un par de horas. Despierto, estoy en el cuarto de Emma, ella me mira dormir quizá y un poco asustada. Sus ojos me acompañan, son lo único que consuela mi desosiego y me permite sentir paz. Algo me dice que sólo a su lado podré soportar lo feo de los años venideros. Algo en sus ojos me obliga a pensar en que la felicidad aún no me es esquiva. Voy a preparar mi trinchera para combatir todo lo que de ahora en adelante intente borrar mi sonrisa. Si alguien escribió alguna vez que no se puede vivir del amor, no conoció los ojos de Emma y su sonrisa.

martes, 5 de abril de 2011

Lo que será de ti

Keiko Fujimori:
Estuvo sobria, equilibrada, con un tono de voz adecuado y pertinente. Comete el error de hacerse de los aciertos de su padre y minimizar sus errores. Es claro que si asume el poder va a tener influencias de su progenitor y que quizá ella no sea la única que gobierne. Por otro lado, su juventud e ímpetu la ayudan a ser una opción considerable y latente. Personalmente no votaría por la Sra. Fujimori, porque no conozco un presidente más corrupto que su padre y porque simplemente me da vergüenza saber que los peruanos no tenemos memoria y pasamos de apoyar a alguien a criticarlo con virulencia (luego de haberlo apoyado con aplomo) para luego reelegirlo sin más ni más destacando lo bueno que fue. No, Keiko leyó bien su hojita y tuvo manejo de la situación y fue elegante para responder, incluso terminó su participación con un toque de sentimentalismo al sentirse orgullosa de sus padres, lo que me parece loable y plausible, pero no basta para ser una buena presidenta ni para perdonar un gobierno que empobreció al Perú y lo humilló llegando al punto de la ridiculez.
Luis Castañeda:
Con la cabeza siempre gacha. Con una postura algo informal para un debate que podía significar su última oportunidad de arremeter en las encuetas y tentar la posibilidad de una segunda vuelta. Supo manejarse con cierto criterio, intentó enfatizar en algunas oportunidades que ameritaban ese énfasis. Atacó con elegancia a sus contendores, sobre todo a Ollanta, el hombre a cuestionar. Bien apoyado en sus papeles y con una despreocupación que lo hizo ver seguro. Probablemente sabe que en estas elecciones presidenciales tampoco trascenderá su participación. Sin duda fue un excelente alcalde, y nadie duda de su capacidad para gobernar, lamentablemente la gente no lo acompaña y tendrá que reestructurar algunas cosas para tentar una próxima candidatura.
PPK:
El Sr. Kuczynski a demostrado tener un carisma desconocido hasta hace un par de meses. Cada aparición suya no sólo fue bien estructurada, con respuestas claras y concisas. Quizá fue el que mejor expuso sus ideas teniendo la capacidad de hacerlo con naturalidad y dando detalles de cómo lo piensa lograr; sino también que acompañando esa ronquera imprudente, llamó mucho la atención su manera de aparecer antes de cada participación, saliendo por debajo de la mesa un tanto despeinado y aparentemente sorprendido. A pesar de esas anécdotas populares, el Sr. Kuczynski ha demostrado ser el candidato más preparado y también el menos ponzoñoso. Quizá y no tengamos otra vez la oportunidad de tener un presidente de su jerarquía, un tipo que conoce del tema y que no necesita el poder para ser importante. El Sr. Pedro Pablo, desde mi humilde punto de vista, sin ser espectacular, fue el vencedor de un debate tibio y poco consistente.
Alejandro Toledo:
El Sr. Toledo fue sin duda, el más ducho en lo referido a dar sus chiquitas. Mister Kuczynski un par de veces (haciendo alusión a su doble nacionalidad). Comandante Ollanta, ¡Madre mía! Y recordándole a Keiko el gobierno de su “papito”. Toledo demostró ser un cholo mañoso y por mañoso no menos inteligente. Empezó nervioso, queriendo encajar golpes certeros pero sin saber si con la derecha o con la izquierda. Una vez que tomó confianza, supo dar algunos alcances de sus buenas intensiones y trato de manera equivocada de apoyarse en algunos gráficos que bien sabía no podía utilizar. Toledo se jugó sus últimas cartas para intentar detener su caída en las encuestas, lo hizo como le gusta al pueblo peruano, con condimento y bien sazonado. El cholo quiere dejar huella en la historia de este país soñador, tiene ganas de hacer bien las cosas, no hizo para nada un mal gobierno, sólo que no tomo las mejores decisiones cuando debió hacerlo. Toledo fue el más político de todos distando de ser el más protocolar.
Ollanta Humala:
Si alguien poco preparado ve una salida en apoyarse en un papel para disimular su falta de capacidad y no quedar tan mal, el Sr. Humala exageró y quedó peor al demostrar que no tiene mayores argumentos al momento de pronunciarse. Se mostró tenso, acosado, siempre a la defensiva, poco natural y esquivo a todo lo que significa debatir. Uno puede apoyarse en sus papeles, es una herramienta completamente comprensible y válida; pero el Sr. Humala o es un fantoche de alguien o es un premonitor. No puedo entender que para responder una pregunta hecha producto del momento, tenga una hoja con respuestas para preguntas que supuestamente no conocía (si eran respuestas). Al Sr. Humala se le indicaba que formule una pregunta y leía a una velocidad incomprensible aquellos papeles perdidos con los que contaba, terminando su atropellada participación con una pregunta incomprensible sólo para salir del paso. El Sr. Humala es la mayor de las muestras de que en el Perú existe democracia, porque le permiten postular sabiendo que él representa un peligro latente para el futuro de un país al cual le ha costado salir adelante. El Sr. Ollanta pudo ser el que lució la corbata más bonita, pero también lució su falta de naturalidad y que esconde algo que prefiero no averiguar.
Todos criticamos el terrible momento que pasan nuestros hermanos venezolanos, lamentamos todo lo que Cuba ha tenido que franquear por décadas, nos burlamos de Evo y su gobierno; pero a pesar de eso, contribuimos a que nuestro Perú, caiga nuevamente en un gobierno que definitivamente no trae soluciones. Lamento aceptar que el peor problema que nos aqueja es la ignorancia, y que producto de aquel mal, tengamos que seguir dañándonos. La democracia no significa tener la razón, y sería bueno que las mayorías sean las que tengan un poco de la verdad de su lado.

Leonardo Dosantos
El Sr. Leonardo está preocupado por lo que podrá ser de su Perusito. El Sr. Dosantos está consciente de que este tipo de decisiones no sólo lo afectan a él sino también el futuro de los hijos que seriamente está pensando tener. El Sr. Dosantos se muestra nervioso de saber que sus planes futuros pueden verse afectados por una mala decisión en conjunto. Se muestra indignado por saber que cualquier decisión personal que tome va a estar supeditada a quién salga como presidente este abril en tránsito. El Perusito merece algo más que ignorancia, siendo un país lleno de “cultura” y de gente soñadora, merecemos la posibilidad de seguir creciendo. No pienses en ti este domingo, piensa en lo que será de tus hijos y en lo lindo que sería poder verlos crecer libres y con oportunidades.

martes, 29 de marzo de 2011

La chica de abajo

Ella, la chica de abajo, no es feliz; dejó de serlo hace algunos meses. Ella estornuda despacito, camina de forma suave, vive una vida de la manera más delicada posible. Recibe a su enamorado en la puerta de la casa, se sienta al lado suyo y le brinda los besitos más decorosos que una señorita como ella puede permitirse. Le dice cositas bonitas y sueña sólo con agarrarle la mano. Nunca lo hace pasar a su habitación; nunca lo hace porque sabe que no debe darle esas licencias a un caballero; porque la verdad ni él tan caballero y ni ella tan ingenua. Lo tiene sentadito y tranquilo en la gradita a la entrada de su casa y ahí se quedará hasta que un sacerdote les de la bendición. Sube a su cuarto a una hora prudente, nueve de la noche es un exceso. Su cuarto todo rosado la espera impecable y cálido. Se echa en su cama mirando el techo, escuchando a Shakira y pensando en su chico lindo que hoy le ha dicho que la quiere más que ayer. Se pone su pijama que huele a suavizante y se prepara para dormir. Abraza su almohada, reza una breve oración y cierra sus ojitos. El show empieza. Escucha a Fito Páez como si le cantara a viva voz en su oído. Siente como el desgraciado de su vecino ensaya algunos pasos de baile a media noche. Oye el terrible sonido de la silla con ruedas del chico del tercer piso, al parecer está haciendo un tour en su cuarto en la bendita sillita esa y tiene gasolina para rato. Se escuchan pasos.- No está solo – piensa tapándose la cabeza con su almohada. Escucha carcajadas poco discretas y voces femeninas. – ¿A quién habrá traído esta noche ese flaco haragán y sonámbulo? – reniega. La chica de abajo no es feliz porque no duerme bien, porque se ha vuelto tan sonámbula como el inquilino de arriba y si alguien no duerme sus seis horas como debe ser, en potencia es un ser infeliz y amargado. Hace un par de meses, su vida sedentaria y taciturna se ha corrompido y luce unas ojeras impropias para una chica de su edad. Hace un par de meses se ha olvidado las canciones de Shakira y se sabe de memoria las de Michel Bublé y Fito Páez. Hace un par de meses toma unas pastillas mágicas que alivian el dolor nocturno provocado por el ser despreciable que duerme (o deambula) encima de ella. Ese miserable se permite traer a sus amigos y organizar tertulias afiebradas llenas de alcohol y carcajadas. Hace fiestas donde bailan por horas y golpean el suelo sin piedad. Trae chicas que no dudan en acompañar su insomnio y se ríen toda la noche. Su cama suena terriblemente y no quiere imaginarse porqué suena así. Cuenta las miles de veces que el inquilino desgarbado del tercer piso pasea de su cama al baño haciendo sonar la bomba del wáter mil veces más. Lo siente salir de madrugada, llegar a las cuatro de la mañana. Lo siente caminar sin medias. Lo soporta cuando cree que canta igual o mejor que los artistas que escucha. Aguanta el sonido de su licuadora endemoniada cuando se antoja jugos por la noche y el motor de su pequeño refrigerador que está segura ha ingresado sin el permiso de la arrendadora. Ella lo odia a morir y planea de la manera más discreta tenderle una trampa para que lo boten o para que su deceso parezca un accidente. Quiere encerar de manera virulenta aquellas gradas que de por sí ya son muy peligrosas, para que una de las tantas noches en que llega borracho, tienda a resbalar y si es posible caer de cabeza con un golpe seco y certero. Lo espera con la cámara del celular lista para tomarle fotos cuando llegue con sus chicas y enseñárselo a la dueña de la casa y lo largue de una buena vez. Nunca llega a la misma hora. Nunca recibe invitados los días en que ella ha preparado todo. Tiende sus calzones con miedo y bien contaditos por si aquel enfermo intentara coger uno. Se cruza con él cuando éste está lavando su ropa y ocupa todos los cordeles y deja mojado todo el piso; sólo atina a saludarlo de la manera más fría y nunca mirándolo a los ojos. Su cama cruje una y otra vez y no quiere tener aquellas imágenes en su cabeza. Está harta, aburrida. No duerme nada y es infeliz. Su enamorado ha sentido su cambio de humor y no la visita con la misma frecuencia. Se duerme en clases y ha bajado de peso. Se le cae el cabello y cree que le faltan un par de calzones. Cuenta las horas para escuchar el sonido de su cabeza contra el suelo. Tararea las canciones de Fito. Sabe cuando aquel chico desordenado está con problemas estomacales. Reconoce las voces y casi – casi sabe quién está hablando (ya los conoce por sus nombres). Está juntando dinero para comprarle una cama nueva que no suene como suena la que tiene y dejársela en navidad con una nota que diga “Papá Noel si existe” en la puerta de su cuarto. Las pastillas ya no le hacen efecto y ya se acostumbró a las ojeras. Duerme sin saber cuánto. Lo espera cuando sabe que ha salido y lo extraña cuando se va de viaje. La chica de abajo no es feliz hace un par de meses y es por culpa de su vecino. Está a punto de volverse loca y está pensando en reconquistar a su chico invitándolo a pasar a su cuarto, hacer que su cama ruja mientras escucha a Shakira a todo volumen con los nuevos parlantes que se ha comprado y gritar y reír como loca mientras ya no es tan señorita. Así asegura su situación sentimental y se venga de aquel flaco juerguero y borrachoso que no sabe dormir.

martes, 22 de marzo de 2011

Algo extraño está pasando

Increíble creer que me fijé en ti por una foto en una red social (donde salías linda, pero igual); me conozco y sé que el internet es un medio en sobremanera frío e insensible; pero no te eliminé (debí hacerlo porque no te conocía). Increíble pensar que aquel hombre timorato y torpe para conquistar señoritas en un momento de locura extrema y lleno de una confianza desconocida se decidiera a conocerte sin saber tan sólo dónde vives o dónde paras. Impensado que lo primero que me llamara la atención de ti (a parte de tu sonrisa en la foto) fuera que también te gusta “Two and half man” entre otros programas y cosas que también me gustan a mí. Es difícil de entender que preguntara por ti y lo primero que me dijeran es que tu cumpleaños es dentro de dos días y si quería ir. Aquella noche no me sentía bien, pensé en faltar, en dejar que mis propósitos escaparan como siempre suele suceder; además eres piscis, signo del cual no tengo buenas experiencias y por demás, intento cuidarme. Aquella noche fui relajado y distendido a una fiesta a la cual la dueña del cumpleaños no me había invitado y sin conocer a nadie que no sea mi compañera cómplice y traviesa. Sabía que te llamabas Emma y que cumplías años y que quizá te ibas a encontrar con mucha gente que te quiere y a la que no ves hace mucho y los más probable es que yo pasará desapercibido en una esquina oscura con un traguito en la mano embriagándome en secreto mirando de reojo a la cumpleañera. Escuché tu voz al bajar del taxi (sabía que era tu voz sin haberte visto nunca). Te saludé con cariño y te di un pequeño abrazo felicitándote por tu santo el cual respondiste con otro abrazo breve y cálido que me dejó una buena impresión. Bailamos, reímos; a pesar de que no lo había imaginado así, no me sorprendió. Te pedí tu número y me lo diste quizá en un momento de distracción. Salí con la idea de llamarte al día siguiente, invitarte al cine, a conversar, conocerte; pero no lo hice, porque así soy yo, medio maricón. Viernes, me levanté tarde, con flojera prendí la computadora sabiendo que te encontraría. Tardé media hora en darme cuenta que estabas conectada y algunos minutos en escribirte algo ingenioso que te robara una sonrisa (siempre con miedo, con temor a quedar como el tonto que soy). Me conversaste, te reíste, creo; (no sé porque cuando hablo contigo siento tanta confianza) te dije para salir sin darme cuenta, sin pestañar. Aquel viernes en la noche salimos y la pasé genial, escuchando música de la época de nuestros abuelos, bailando con tus tacos inmensos que te hacían más alta que yo, viendo tus pasitos coquetos de aquella música retro. La pasé bien, y me perdí varias veces pensando cosas mientras Emma me conversaba siempre divertida. Dormí tarde y me desperté temprano y como si hubiera dormido dos días enteros. Trabajé pensado en llamarte. Te llamé pensado en verte. Te vi queriendo que no te vayas nunca. Caminamos como locos de un lugar a otro pasando de ser transeúntes a sospechosos. Entramos a un millón de tiendas sin comprar un alfiler. Saliste con unas balerinas rojas que te ponían centímetros debajo de mí. Peleamos por ver la foto de tu D.N.I. y por que te dijera mi segundo nombre. Tus gestos irrepetibles, tus bromas, tus cabellos siempre en su sitio. Nos reímos mucho, queriendo hacer el momento especial. Así pasó, se acercaron cuando pensamos estaban ya lejos. Aquel grupo de tuna, aquellos chicos bohemios y de pantis negras te estaban cantando porque yo había hecho señas para que te cantaran y que te pongas roja de vergüenza. Te tomé fotos, saliste linda. Bailaste con aquel chico que te llegaba a la oreja. Me reía mucho. Aquel robusto ser en pantis me jaló y me puso delante de ti para bailar. Yo que soy propenso a la vergüenza con asimilación inmediata, no dudé en tomar tu mano, encontrar tu cintura, en intentar dar pasos certeros. Uno de esos chicos me miró y me dijo con discreción y en pocas palabras: “¡cuando una pareja baila con la tuna, se casa!” Y tú también lo escuchaste y raudos los dos nos sentamos y juro nunca me pasó algo parecido ni pensé que me amenazarían con casarme con alguien que conozco hace tres días, tres hermosos días, pero no los suficientes para entender lo extraño de todo lo sucedido. Conversamos por aquella red social que te acercó a mí. Nos vimos por las noches los días siguientes. Te besé y fue muy dulce. Estabas en mi cuarto, en mi territorio, y no han pasado ni cinco días. Te besé otra vez. Ha pasado una semana de aquella noche en que irrumpí en tu casa como el prefecto desconocido que soy y ahora, tú irrumpes en mi vida.

martes, 15 de marzo de 2011

El prontuario de un ángel

Tiene un aspecto de niña buena, de señorita de refinadas costumbres y de hábitos nobles e inocentes. Tiene un timbre de voz que de cuando en vez se eleva para terminar de contar sus historias o para darle énfasis al momento. Sus ojos color caramelo son dulces como la golosina misma. Sus labios aparentemente no conocen de palabras soeces ni de vulgaridades. La miro de soslayo y sé que mujeres lindas en la plenitud de la palabra no existen, que la dulzura que envuelve a los seres angelicales como ella son sólo el camuflaje perfecto para atraer a sus víctimas o para quedar como inocentes tras un acto innoble o pillo. Lanzo la pregunta sin ánimos de sorprender: “¿Nunca has hecho una travesura?”. A lo que ella con una mirada desdeñosa responde – obvio – y empieza: “Cuando era niña y siendo la menor del grupo de niños que jugábamos en el barrio, era la cabecilla de las travesuras y la actriz intelectual de todas las palomilladas que en verdad rozaban la delincuencia (risas). Con la cara más dulce que puedo poner, yo y un grupo de amigas íbamos a la tienda, cuando moríamos de sed, y distraíamos a la pobre señora que atendía pidiéndole mil caramelos y golosinas para que ésta se demorara buscándoles mientras mis subordinados tomaban con astucia y velocidad las gaseosas que podían, todas de dos litros para arriba claro, y de diferentes sabores para que nadie se quejara. Nosotras al ver el plan hecho realidad, le sonreíamos a la pobre dueña del local y llevábamos lo más insignificante agradeciendo con delicadeza para que no quedara ningún tipo de sospecha. Luego nos cansábamos de jugar vóley porque sabíamos que teníamos gaseosa para hidratarnos por lo menos una semana; lamentablemente la tienda cerró, al parecer porque se fue a la quiebra. Amarrábamos un lapicero a una pita el cual tirábamos del tercer piso de mi casa para que todo aquel que pasara en bicicleta se bajara y tratara de devolvernos aquel útil escolar, el cual jalábamos antes que lo tome y nos echábamos a reír a carcajadas mientras el pobre ciclista quedaba como lo que era, un tonto. Mojábamos a la gente en invierno, porque en carnavales y por el calor, les hacíamos un favor refrescándolos con el agua; en invierno, y con el frío, era obviamente más divertido; habremos matado a un par de neumonía (más risas). Empujaba a los chiquitos que me daban vueltas como moscas desde el segundo piso de una casa a medio construir donde jugábamos intentando que caigan en el montículo de arena que había en la primera planta, por suerte tenía buena puntería. Luego al ver que ellos se divertían, saltaba yo también y no era tan divertido como parecía. A mis hermanos les exigía que me den la lap top en el momento; ellos con miedo me pedían por favor les permita terminar de ver el video que han estado descargando por horas, y al ver que no me hacen caso, bajo y les apago el modem y me encierro en mi cuarto y me rio a carcajadas mientras mis pobres hermanos deben de estar llorando (breve carcajada). Creo que por eso mi madre me matriculó en un colegio religioso regido por monjas, las cuales me obligaban a ir impecable al colegio: con las uñas cortísimas, la falda cuatro dedos por debajo de las rodillas (quería mostrar mis piernas pues, argumenta), un moño tonto siempre para el cabello. Imagínate que estas monjas ridículas nos hacían bordar en los calzones los días de la semana para verificar a diario que nos cambiáramos la ropa interior, me hubiera gustado a mí revisarles los calzones a esas monjas cochinas, hasta hilo dental debieron utilizar. Era como una cárcel ese bendito colegio donde mi madre pensó me iba a reformar. No nos dejaban conversar con nadie en las calles al salir del colegio ni asistir a fiestas los fines de semana. Por eso cuando terminé el cole, juré nunca regresar. Imagínate que alguna vez me peleé con unas chicas borrachas las cuales se metieron con una amiga mía, las tomaba de los cabellos como si fueran mis títeres y al saber que se acercaba seguridad las dejaba caer ahora como muñecos de trapo y les indicaba a los despistados guardias de seguridad que aquellas chicas borrachas y despeinadas se estaban peleando entre sí para que las sacaran. Luego entré a la universidad a estudiar odontología y empecé a traficar con el ratón de los dientes todas las muelas, incisivos, molares y demás piezas dentales que coleccionaba; gané mucho dinero. Plagiaba en los exámenes, le pedía a mi papito me compre justo el álbum que mis hermanos llenaban y exigía un paquetón para llenarlo antes que ellos, pobres. No le contestaba a los chicos que me llamaban como locos para salir conmigo, los hacía viajar a Lima cuando decidía ir a visitar a mis sobrinos. La verdad una que otra travesura he cometido, verás que no son muchas, ahora: - ¿tú has hecho alguna? – me preguntó sin despeinarse y con la más tierna y angelical dulzura.”

martes, 8 de marzo de 2011

Te lo digo en silencio

Hay cosas que no te puedo decir en toda su magnitud porque te podría hacer daño; y no es porque sean cosas malas o feas, es simplemente porque el amor te vuelve inconsciente y te hace preocupar por estar a la altura de un sentimiento que es maravilloso simplemente porque estás a mi lado. Yo sabía que entre tú y yo había alguito que nos provocaba pero jamás llegué a imaginar que podrías encadenarme a tu dulzura y provocarías que mi cariño me encegueciera un poquito y que fuera feliz por caminar sin un rumbo en particular, pero siempre feliz porque me tomabas de la mano. Dentro de todas las ideas tontas que me acompañan, dentro de todas esas barreras que uno inconscientemente sabe ponerse, apareciste tú y mandaste todo al diablo y agarraste a patadas cualquier tipo de prospecto que hubiera tenido en la cabeza. Me mareaste con tus piruetas de enana loca e hiciste que me volviera un adicto a tu dulzura y a tu facilidad de hacer todo tan divertido. Provocaste en mí que el pasado se vea tan lejos y aburrido y mirara un futuro lleno de risas y diversión, claro, al lado tuyo. Me preocupa que me quieras con temor, que pienses que puedo hacerte daño por el hecho de que me quieras tanto, que tu temor te obligue hacer cosas que sé no quieres y que tus miedos te vuelvan peligrosa e inconsciente. Yo no soy un tipo sin corazón, yo soy un chico bueno que quiere una chica buena como tú a mi lado y que intenta a pesar de todas mis torpezas, confíes en mí y en el amor que has sabido ganarte con cada sonrisita tuya, loca linda, loca de mi corazón. Me has sacado de mis casillas, me has hecho odiarte un poquito, pasar vergüenzas ajenas y hasta me has hecho llorar en silencio intentando no tomar una decisión apresurada que en verdad no quería tomar. Me has hecho mirarte con cierto rencor y querer ahorcarte ahí, en frente de todos y arrastrar tu cadáver hasta el cementerio más cercano y enterrar junto a tu pequeño cuerpo, este cariñito que se desborda dentro de mí. Te veo bailar y me quedo pegado a tus pasitos indecorosos y rítmicos. Te escucho hablar con esa vocecita de niña malcriada y a veces sin entenderte me robas una sonrisa. Te siento respirar cerca de mí y provocas sensaciones que quisiera controlar pero no puedo, porque hacerte el amor, es una adicción insana pero necesaria para saber que eres mía y que soy tuyo y que nos encanta el hecho de que sea así. Yo sólo quiero verte feliz, que sonrías con la demencia con que lo sabes hacer y que sientas a plenitud, que hay días en que el sol no parece resplandecer simplemente porque tú, cuando te lo propones, brillas más que el astro rey. No te preocupes, no tengas miedos; que no te asuste la idea de que esto algún día encuentre un puerto donde termine el viaje. No pienses en un adiós o en el hecho de que alguna otra me convenza de que tú no eres para mí; porque con cada día que pasa, con cada golpe que recibimos producto de nuestra ignorancia, que con cada bofetada y caricia que nos da la vida por decidir estar juntos, siento que eres tú la chica que debe sacarme de la rutina; porque sin ti, pequeña criminal angelical, la vida sería aburrida y taciturna. Yo no quiero nada que no seas tú, no quiero un beso que no sea tuyo, ni quiero amanecer viendo otra cara que muestre una sonrisa diferente a la tuya. Si te enteras de todo por este relato, es porque a veces debo de tener cuidado con lo que digo y con lo que siento, porque por intentar hacerte sentir lo especial que eres para mí, puedo atolondrarte y confundirte más. Por eso, en un silencio delator, en un secreto a voces, te confieso, te aseguro, te juro que te amo, como no he amado hasta hoy, y sin ser el hombre más bendecido por la gracia del amor, estoy seguro de lo que siento. No hay nada que te pueda decir para convencerte de todo lo que quiero que entiendas, por eso, te miro, sonrío, y te lo digo todo en silencio.