Recuerdo cuando salía del trabajo los sábados por la tarde, cansado; habíamos salido la noche anterior o te habías quedado en mi cuarto; tú sin querer irte, yo sin dejarte ir. Aquellos sábados salía de las responsabilidades con el cuerpo a cuestas, llegaba a mi casa y te iba a buscar emocionado. Tú salías radiante, recién bañadita, con tus balerinas rojas y casi siempre de mi tamaño. Recuerdo que caminábamos conversando de todo, cuando te peleabas con tus hermanos saliendo siempre victoriosa, cuando te burlabas de este niño tonto que te escuchaba asombrado, cuando me regalabas tus sonrisas y cómo disfrutábamos ambos la compañía del otro. Recuerdo (ahora caminando solo por las calles) cuando nos encontrábamos por las noches y comíamos cositas ricas; chifa, pizza o cualquier bocadito que se nos antojara; lo mucho que no reíamos y lo rápido que pasaba el tiempo. Recuerdo que ya era tarde y seguro tu mamá estaba hablando mal de la mía y yo te dejaba en tu casa raudo, subiendo al taxi con una velocidad impresionante para no ser un blanco fácil para tu papá que seguro me apuntaba con un rifle desde la esquina más solapada de tu casa. Recuerdo que en tus ratos de ocio mirabas Disney y cuando podías me hacías ver una que otra película contigo. Recuerdo cuando me contabas tus cosas, las del cole, cuando te trataban como rea y las tonteras que te pedían. Recuerdo claramente la vergüenza que me daba entrar a tu cuarto, generalmente los sábados por la noche, con tus papis al costado y hasta altas horas: o escuchando música o dándonos besos que no podían pasar a más por temor a ser descubiertos. Recuerdo cuando intentabas hacer todo y graduarte de ama de casa: el adorno que me rompiste y los fideos que quemaste. Recuerdo como alentabas a tu dios Nadal, aquel español que ahora por recordarte, no me cae tan mal. Las peleas por dejar en claro cual era el mejor equipo del mundo, tú siempre por el Madrid, yo a muerte con el Barza. Los gestos que ponías, la forma en que me mirabas, los globos con heleo. El viaje a Puno donde por poco te mueres y donde por poco me matas por llevar las miles de cosas que trasladaste. Recuerdo las veces que me procuraste reuniones familiares a donde no debí asistir pero me ganaban las ganas de estar contigo. Recuerdo las cosas que te obligué a hacer en la intimidad donde te luciste como mujer e hiciste que me enamorara un poquito más de ti. Te recuerdo hablando de Lu y la pena que tuvimos cuando nos enteramos que lo tuyo era sólo un retraso y lo mío una constante (mi lapicito no pinta). Recuerdo que no te gustaba que te agarre los pies. Las nalgadas que nos metíamos cuando estábamos distraídos. La noche en que te quedaste a dormir conmigo con una mentira tontísima y el temor del día siguiente cuando todos sabían la verdad o por lo menos se las olían. Recuerdo a lechuga esperándote en la madrugada para entrar él también. Recuerdo tus promesas, las lágrimas, los abrazos, las ganas de nunca separarnos. Recuerdo las frases bonitas en el face, recuerdo los mensajes de texto y la desesperación por hacer saber al otro todo lo que sentíamos en eso momento. Recuerdo tu mano tomada de la mía.; cuando te miraba el escote de reojo. Recuerdo cuando llegabas a tu casa muy tarde y nos poníamos a hablar por teléfono un par de horas más, sabiendo que nos volveríamos a ver por la mañana. Recuerdo tu desnudez en mi cama, la cual siempre ocultabas entre mis sábanas o con una almohada impertinente. Recuerdo las miles de coca colas que tomamos, las velas que prendí para ti acompañados de un vinito y la inconfundible voz de Luis Miguel y sus boleros. Te recuerdo subiendo mis escaleras, llamándome para ver si ya había salido del trabajo, besándonos en el taxi. Te recuerdo segura de todo, firme en las cosas que querías conmigo. Te recuerdo con tanto cariño que todavía sonrío cuando es así. ¿A dónde irán a parar los recuerdos? Los feos recuerdos en esta cabecita distraída suelen perderse; los buenos, casi siempre quedan; a veces es mejor intentar que no sea así. Y después de tanta remembranza y volver al pasado con cierta nostalgia, la triste conclusión de todo es: Eso, fue ayer...Testimonios de un tipo que no recuerda nada y lucha por no olvidarlo todo. Rastros de un camino recorrido, historias mal contadas. Prueba irrefutable de que viví.
miércoles, 8 de junio de 2011
Fue ayer...
Recuerdo cuando salía del trabajo los sábados por la tarde, cansado; habíamos salido la noche anterior o te habías quedado en mi cuarto; tú sin querer irte, yo sin dejarte ir. Aquellos sábados salía de las responsabilidades con el cuerpo a cuestas, llegaba a mi casa y te iba a buscar emocionado. Tú salías radiante, recién bañadita, con tus balerinas rojas y casi siempre de mi tamaño. Recuerdo que caminábamos conversando de todo, cuando te peleabas con tus hermanos saliendo siempre victoriosa, cuando te burlabas de este niño tonto que te escuchaba asombrado, cuando me regalabas tus sonrisas y cómo disfrutábamos ambos la compañía del otro. Recuerdo (ahora caminando solo por las calles) cuando nos encontrábamos por las noches y comíamos cositas ricas; chifa, pizza o cualquier bocadito que se nos antojara; lo mucho que no reíamos y lo rápido que pasaba el tiempo. Recuerdo que ya era tarde y seguro tu mamá estaba hablando mal de la mía y yo te dejaba en tu casa raudo, subiendo al taxi con una velocidad impresionante para no ser un blanco fácil para tu papá que seguro me apuntaba con un rifle desde la esquina más solapada de tu casa. Recuerdo que en tus ratos de ocio mirabas Disney y cuando podías me hacías ver una que otra película contigo. Recuerdo cuando me contabas tus cosas, las del cole, cuando te trataban como rea y las tonteras que te pedían. Recuerdo claramente la vergüenza que me daba entrar a tu cuarto, generalmente los sábados por la noche, con tus papis al costado y hasta altas horas: o escuchando música o dándonos besos que no podían pasar a más por temor a ser descubiertos. Recuerdo cuando intentabas hacer todo y graduarte de ama de casa: el adorno que me rompiste y los fideos que quemaste. Recuerdo como alentabas a tu dios Nadal, aquel español que ahora por recordarte, no me cae tan mal. Las peleas por dejar en claro cual era el mejor equipo del mundo, tú siempre por el Madrid, yo a muerte con el Barza. Los gestos que ponías, la forma en que me mirabas, los globos con heleo. El viaje a Puno donde por poco te mueres y donde por poco me matas por llevar las miles de cosas que trasladaste. Recuerdo las veces que me procuraste reuniones familiares a donde no debí asistir pero me ganaban las ganas de estar contigo. Recuerdo las cosas que te obligué a hacer en la intimidad donde te luciste como mujer e hiciste que me enamorara un poquito más de ti. Te recuerdo hablando de Lu y la pena que tuvimos cuando nos enteramos que lo tuyo era sólo un retraso y lo mío una constante (mi lapicito no pinta). Recuerdo que no te gustaba que te agarre los pies. Las nalgadas que nos metíamos cuando estábamos distraídos. La noche en que te quedaste a dormir conmigo con una mentira tontísima y el temor del día siguiente cuando todos sabían la verdad o por lo menos se las olían. Recuerdo a lechuga esperándote en la madrugada para entrar él también. Recuerdo tus promesas, las lágrimas, los abrazos, las ganas de nunca separarnos. Recuerdo las frases bonitas en el face, recuerdo los mensajes de texto y la desesperación por hacer saber al otro todo lo que sentíamos en eso momento. Recuerdo tu mano tomada de la mía.; cuando te miraba el escote de reojo. Recuerdo cuando llegabas a tu casa muy tarde y nos poníamos a hablar por teléfono un par de horas más, sabiendo que nos volveríamos a ver por la mañana. Recuerdo tu desnudez en mi cama, la cual siempre ocultabas entre mis sábanas o con una almohada impertinente. Recuerdo las miles de coca colas que tomamos, las velas que prendí para ti acompañados de un vinito y la inconfundible voz de Luis Miguel y sus boleros. Te recuerdo subiendo mis escaleras, llamándome para ver si ya había salido del trabajo, besándonos en el taxi. Te recuerdo segura de todo, firme en las cosas que querías conmigo. Te recuerdo con tanto cariño que todavía sonrío cuando es así. ¿A dónde irán a parar los recuerdos? Los feos recuerdos en esta cabecita distraída suelen perderse; los buenos, casi siempre quedan; a veces es mejor intentar que no sea así. Y después de tanta remembranza y volver al pasado con cierta nostalgia, la triste conclusión de todo es: Eso, fue ayer...martes, 31 de mayo de 2011
Antes era más fácil
Cuando niño me encantaba dormir hasta tarde, todo el día si era posible; no había nada peor que ese sueño cándido e inocente sea interrumpido. Lamentablemente era así, se turnaban entre mi madre o mi tío el militar que de un solo grito me ponía de pie con la mano a la altura de la sien haciendo un saludo militar. Cuando niño no había nada mejor que salir una tarde de verano a jugar con los chicos del barrio; estar sentados en la vereda, pateando una pelota o mojando a las chicas del barrio o de otros barrios que pasaran por nuestro territorio, no había nada mejor que mataperrear y llegar a casa a dormir hasta altas horas de la mañana. Cuando niño no había nada mejor que llegar a casa a la hora del almuerzo y encontrar en la mesa un plato de comida; ya sea lentejas, hígado o algún otro potaje desagradable, no había nada mejor. Cuando niño era genial ensuciar toda la ropa, caminar descalzo, sudar como loco; sabía que yo no iba a lavar nada de lo que ensuciara y tampoco conocía lo jodido que era. Cuando niño era feliz sabiendo que tenía una camisa nueva, unas zapatillas nuevas; era feliz usando las mismas combinaciones en las fiestitas y reuniones, total, ni eran muchas ni me importaban tanto. Cuando era niño no era tan trágico que te gustara alguien, simplemente lo mantenía en secreto, la miraba de rojo y cuando conversaba con ella, la misión estaba cumplida. Cuando era niño un juguete nuevo me ponía en verdad feliz. Cuando niño tomar gaseosa o comer en la calle me parecía el mejor de los premios. Cuando niño con dos soles era millonario. Cuando niño bailaba lo que sea, andaba sin preocupaciones, nadie me señalaba con maldad ni tampoco me exigían nada que naturalmente no pueda cumplir. Cuando niño veía el mundo de otra manera, todo más sencillo, menos complicado; todo extrañamente más fácil, más divertido. Cuando niño sólo me importaba el amor de mi mamá que me amaba sin descanso. Recuerdo a mi primo siempre gracioso, siempre cómico, llegar a sentarse solo en el sofá de la sala, abstraído; sin ese brillo en los ojos y con la mano en la cabeza, sosteniendo algo más que un pedazo de su cuerpo. Hay algo que nunca se detiene, y que tampoco perdona. Los años pasan y mi niño interno me ha abandonado poco a poco, se ha ido a jugar a otro lado a pesar de que éramos muy buenos amigos. Ahora no puedo dormir hasta tarde con la misma alegría, porque siento que he perdido tiempo para hacer algo productivo sin saber qué es. Ya no es tan sencillo salir una tarde a distraerme por las calles donde ya no hay muchos barrios, sin temor a que me pase algo o sin la seguridad de divertirme tanto. Hay días en que ya no me tienta tanto regresar a casa porque sé que no habrá nada listo para comer, ni siquiera el plato de menestras o hígado que tanto discriminé. Soy un tipo sumamente cuidadoso con la ropa porque no quiero que se ensucie ni se malogre porque si no me mato lavándola, reniego comprando una nueva. Ahora tengo en la cabeza la estúpida costumbre de escoger mi ropa para salir pensando en no repetir combinación o intentando sorprender a no sé quién cuando en verdad lo único que quiero es que me quieran como soy. El amor con los años se degenera y nos obliga a no sólo sentir amor, o sea, ya no es un amor tan puro como el de niños; porque la vida con el tiempo te complica las cosas y te enseña que no siempre se es feliz mirando a alguien de reojo, dándole besitos o en el mejor de los casos, manteniéndolo en secreto. Ahora tenemos que mantener un comportamiento discreto para que nadie hable de nosotros porque la gente hablas hasta por los codos y aquellos que no se sienten bien consigo mismos no pueden vivir tranquilos. Ahora somos víctimas del dinero porque el que no tiene dinero no es feliz y estoy seguro que el que lo tiene en cantidades copiosas, tampoco. Ahora uno piensa más de la cuenta y por ende se equivoca más. Yo tenía mi niño interno, el que ahora se fue a jugar no sé a dónde. A veces, en absoluto silencio, escucho su risa llegar a mí, entiendo que le he aburrido y no va a regresar hasta que yo deje de envejecer. Con el pasar del tiempo debemos entender que nos queda cada día menos y que es necesario sonreír todo lo que se pueda, amar sin escusas y llorar si así lo queremos. Las oportunidades de ser felices son escasas y las probabilidades de que seamos todos unos infelices son altas. La vida es una sola y los niños son quienes tienen un secreto desconocido para vivir con sabiduría. Uno nace con y de amor, con el tiempo lo único que hace es conocer la maldad y desencantarse. A pesar de todo, todavía hay escusas poderosas para ser feliz. La felicidad aún depende de nosotros. Sé felizmartes, 17 de mayo de 2011
Lo torpe del amor
martes, 10 de mayo de 2011
Lo que sigues haciendo por mí
martes, 26 de abril de 2011
Lu
Te veo corriendo, con una gran sonrisa en los labios, mostrando los pocos dientecitos que te han salido, hecha una loca, una princesa indomable, altiva. Tus cabellos rubicundos al viento, dejando una estela de magia que yo sigo a paso lento porque no quiero alcanzarte, quiero verte correr y saltar. Te veo besar con dulzura, con tus labiecitos húmedos y coquetos, a tu mami, a la cual le debes la belleza cautivadora que hoy tienes. Te veo mirarme de reojo antes de hacer una travesura, antes de coger algo que te hemos advertido no cojas, pero pilla tú, te niegas a obedecer. Te veo andar descalza y risueña por todos los rincones de tu palacio, princesita hermosa. Tus dientecitos delanteros te hacen ver como un ratoncito ladino y juguetón, como un dibujito animado que en verdad alegra el corazón de tus papis. Te vas a llamar Lu, como lo hemos decidido, como el destino quiso ponerte, como tu mami ha escogido con una sabiduría misteriosa. Vas a ser la niña más linda que se recuerde haya nacido en la ciudad. Tendrás tus ojitos claros y la tez blanca como tu propia alma. Serás un pedacito de cielo en este mundo cada vez más caótico. Tu mami te vestirá como una señorita y yo te inculcaré en secreto las malas costumbres. Tu mami te bañará y te dejará oliendo a rosas para que la primavera te envidie, y yo te llevaré a tirarnos al jardín y ensuciarnos todo. Aprenderás a mandar besitos volados que nosotros, tus papis, recogeremos como recogen los niños las sorpresas de las piñatas. Tu mami te tomará de la mano izquierda, yo de la derecha y te elevaremos alto, como jugando en un columpio de felicidad. Te contaré los cuentos que yo mismo escribiré, donde te hable de un mundo que te haga soñar, para que aprendas a sonreír. Tu mami te hará hacer las tareas para que te puedas burlar de los profesores. Te contaré cuando recién nacida, te dormía en mi pecho y tomabas mi mano como si supieras que cerca de ella, siempre estarás protegida. Tendrás tu cuarto lleno de juguetes, tu vaquita en la cama. Bailarás en medio de la sala mientras yo te tomo mil fotos y tu madre te celebra hasta las caídas. Te escribiré poemas y canciones que cantaras de memoria todos los días. Tus abuelas morirán por cargarte y así te harás de miles de propinas las cuales te servirán para comprar mil caramelos, ninguno más dulce que tú. Sabrás tocar el piano y burlarte del mundo. Sabrás bailar como un cisne y sacarle la lengua a todos. Podrás sacarme de mis casillas y hacerme llorar de felicidad. Serás la niña más feliz del mundo mi Lu, serás linda como tu mami y loca como tu papi. Harás de este mundo sin ilusión el edén prometido. Serás mi vidita entera y la razón por la cual aprenda a levantarme temprano y a sonreír de verdad. Harás que le agradezca a tu madre de por vida el milagro de amor que me permite cargar y besar con frenesí. Tu mamá no dejará que llores nunca y te comprará hasta la pelota de fútbol que seguro pedirás. Te besaré los piececillos preciosos que tendrás mientras tu mami te cambia los pañales y te eche el talco con olor a cítricos. Te extrañaré a horrores cuando te vayas al cole y yo a trabajar. Dormirás con nosotros cuando tengas miedo del cuco, cuco que también le dará miedito a tu mamá. Te veré crecer libre como el viento y serás el motivo de mis días. Lu, serás mi vida entera y lo que mantenga el amor por tu madre en niveles divinos. Te veré siempre feliz mi Lu, porque tendrás una mamita linda que te cuidará siempre y un payaso como padre que sólo se preocupará por verte feliz, por verte risueña, loca rubia, escandalosa: princesa engreída y manipuladora; niña de ojos hechiceros y de sonrisa celestial. Mi Lu, creí que estabas cerca cerquita, que te vería prontito por ahí volviéndome loco de amor. Ya escuchaba tus pasitos por las noches camino a mi cuarto, tu sonrisa. Ya me sentía ese papá chocho y orgulloso. Ya me veía cargándote y llorando de alegría. Tu mami te quiere mil y te espera impaciente. Yo te imagino, cierro los ojos y espero verte cuando los abra. martes, 12 de abril de 2011
Descontento
Estoy en el chifa, muerto de hambre. Hemos venido Emma y sus papas a comer, en parejas, como si fuera una de esas saliditas de amigos a conversar. La verdad es que no son muy mis amigos, creo que me odian un poquito, me odian porque soy el enamorado nuevo de su niñita y porque la rapto hasta altas horas de la noche. Pedimos todos diferente. Es peculiar pedir las cosas por números, y es que en el chifa los combos son la mejor opción. – Un dos para mi por favor, pero en vez de tallarines, arroz – Un combo tres pero en vez de pollo, chancho. – Un combo cinco please, pero en vez de palitos primavera, wantán; y en vez de chanco, gallina; o sea uno que se parezca al seis pero con cosas del uno, ¿Ud. me entiende verdad? – El pobre hombre siempre entiende todo, anota cosas extrañas que alcanzo a soslayar. Aquel tipo está vestido como un danzante de tijeras pero trabaja en un chifa. Son casi las cuatro de la tarde, el chifa está lleno; es que no es un domingo cualquiera: Primero, estoy comiendo con mis futuros suegros y es primera vez que almuerzo con ellos y es primera vez que estoy frente a frente con el papá de Emma. Segundo, estamos a minutos de conocer quién regirá las riendas de este país caótico y particularmente sufrido. Nunca antes he estado tan involucrado con una elección como ahora, y es peculiar, porque a pesar de mi interés ni viajé a votar porque más barato me sale pagar la multa. El chico vestido de danzante de tijeras trajo todo sin equivocarse, preciso. Ha traído todos los platos de golpe y se acercó sin danzar, esperaba que lo hiciera. Trato de comer con calma, con los modales que pide la situación. Disfruto aquel chifa, me moría de hambre; le hecho el rocotito que está mal picado pero que no pica mucho. Tomo aquella gaseosa que se toma en los chifas de Arequipa, la cual dicen parece jarabe. Disfruto del almuerzo, conversamos en tono risueño. El papá de Emma no muestra ningún tipo de esfuerzo o incomodidad al momento de conversar conmigo. Su mami es un amor, aunque sé que no soy por completo santo de su devoción. Emma come furiosa, nunca la vi con tanta hambre. Es la hora: Mónica Delta parada tiene unos papeles en las manos que van a anunciar a los individuos que pasan a segunda vuelta, suelto el tenedor. Miro atento la tele, tengo un mal presentimiento. Aquella periodista alarga la noticia, sabe que eso de mantener al público en vilo es delicioso. Luego lo anuncia, lanza el pantallazo con la cara de los postulantes más importantes, todos salen con una sonrisa, incluso los que definitivamente no ganaron. Lo sabía, tenía el terrible presentimiento de que iba a ser así, el Sr. Ollanta Humala encabeza las preferencias y lo secunda la Sra. Fujimori; o sea, que me lleve el diablo. En tercer puesto, y unos puntos más abajo, se encuentra PPK. He dejado los cubiertos en la mesa y mi chancho con tamarindo ya no me apetece. No lo puedo creer, tengo ganas de llorar; tengo un nudo en la garganta y siento pena, tristeza, vergüenza. No entiendo nada. El Sr. Humala a expresado siempre aquel aire autoritario y demagogo, leyó con nerviosismo aquellos papeles virulentos que lo acompañaron en el debate donde definitivamente fue el peor preparado; sabemos de sus preferencias chavistas y de que su voluntad dictadora se va a cumplir. La Sra. Keiko tiene como fundamentos en su plan de gobierno liberar a su padre y después combatir la pobreza no sé cómo; lo más probable es su hermano, Kenyi, postule de acá unos años para sacar también a su hermanita de la cárcel. ¡No entiendo nada! el peruano es un ser descontento que no intenta salir de ese trance sino joder a todo el que sea posible e intentar que todos estén igual de jodidos que él. Me quiero morir. La mamá de Emma también está asombrada, pero creo que es por mi expresión desencajada. Me aguanto las ganas de llorar, me paso toda la vergüenza y la desazón. El Perú está destinado a ser un país mediocre porque la mayoría de la gente que lo habita adolece de ignorancia. Está destinada a ser tercermundista porque la gente que lo habita está llena de miedo y pesimismo. El Perú se jodió hace tiempo, y hoy lo estamos ratificando. Mi plato de comida está frío, ya no me apetece nada que no sea dormir un par de horas. Despierto, estoy en el cuarto de Emma, ella me mira dormir quizá y un poco asustada. Sus ojos me acompañan, son lo único que consuela mi desosiego y me permite sentir paz. Algo me dice que sólo a su lado podré soportar lo feo de los años venideros. Algo en sus ojos me obliga a pensar en que la felicidad aún no me es esquiva. Voy a preparar mi trinchera para combatir todo lo que de ahora en adelante intente borrar mi sonrisa. Si alguien escribió alguna vez que no se puede vivir del amor, no conoció los ojos de Emma y su sonrisa. martes, 5 de abril de 2011
Lo que será de ti
Keiko Fujimori:
Estuvo sobria, equilibrada, con un tono de voz adecuado y pertinente. Comete el error de hacerse de los aciertos de su padre y minimizar sus errores. Es claro que si asume el poder va a tener influencias de su progenitor y que quizá ella no sea la única que gobierne. Por otro lado, su juventud e ímpetu la ayudan a ser una opción considerable y latente. Personalmente no votaría por la Sra. Fujimori, porque no conozco un presidente más corrupto que su padre y porque simplemente me da vergüenza saber que los peruanos no tenemos memoria y pasamos de apoyar a alguien a criticarlo con virulencia (luego de haberlo apoyado con aplomo) para luego reelegirlo sin más ni más destacando lo bueno que fue. No, Keiko leyó bien su hojita y tuvo manejo de la situación y fue elegante para responder, incluso terminó su participación con un toque de sentimentalismo al sentirse orgullosa de sus padres, lo que me parece loable y plausible, pero no basta para ser una buena presidenta ni para perdonar un gobierno que empobreció al Perú y lo humilló llegando al punto de la ridiculez.
Luis Castañeda:
Con la cabeza siempre gacha. Con una postura algo informal para un debate que podía significar su última oportunidad de arremeter en las encuetas y tentar la posibilidad de una segunda vuelta. Supo manejarse con cierto criterio, intentó enfatizar en algunas oportunidades que ameritaban ese énfasis. Atacó con elegancia a sus contendores, sobre todo a Ollanta, el hombre a cuestionar. Bien apoyado en sus papeles y con una despreocupación que lo hizo ver seguro. Probablemente sabe que en estas elecciones presidenciales tampoco trascenderá su participación. Sin duda fue un excelente alcalde, y nadie duda de su capacidad para gobernar, lamentablemente la gente no lo acompaña y tendrá que reestructurar algunas cosas para tentar una próxima candidatura.
PPK:
El Sr. Kuczynski a demostrado tener un carisma desconocido hasta hace un par de meses. Cada aparición suya no sólo fue bien estructurada, con respuestas claras y concisas. Quizá fue el que mejor expuso sus ideas teniendo la capacidad de hacerlo con naturalidad y dando detalles de cómo lo piensa lograr; sino también que acompañando esa ronquera imprudente, llamó mucho la atención su manera de aparecer antes de cada participación, saliendo por debajo de la mesa un tanto despeinado y aparentemente sorprendido. A pesar de esas anécdotas populares, el Sr. Kuczynski ha demostrado ser el candidato más preparado y también el menos ponzoñoso. Quizá y no tengamos otra vez la oportunidad de tener un presidente de su jerarquía, un tipo que conoce del tema y que no necesita el poder para ser importante. El Sr. Pedro Pablo, desde mi humilde punto de vista, sin ser espectacular, fue el vencedor de un debate tibio y poco consistente.
Alejandro Toledo:
El Sr. Toledo fue sin duda, el más ducho en lo referido a dar sus chiquitas. Mister Kuczynski un par de veces (haciendo alusión a su doble nacionalidad). Comandante Ollanta, ¡Madre mía! Y recordándole a Keiko el gobierno de su “papito”. Toledo demostró ser un cholo mañoso y por mañoso no menos inteligente. Empezó nervioso, queriendo encajar golpes certeros pero sin saber si con la derecha o con la izquierda. Una vez que tomó confianza, supo dar algunos alcances de sus buenas intensiones y trato de manera equivocada de apoyarse en algunos gráficos que bien sabía no podía utilizar. Toledo se jugó sus últimas cartas para intentar detener su caída en las encuestas, lo hizo como le gusta al pueblo peruano, con condimento y bien sazonado. El cholo quiere dejar huella en la historia de este país soñador, tiene ganas de hacer bien las cosas, no hizo para nada un mal gobierno, sólo que no tomo las mejores decisiones cuando debió hacerlo. Toledo fue el más político de todos distando de ser el más protocolar.
Ollanta Humala:
Si alguien poco preparado ve una salida en apoyarse en un papel para disimular su falta de capacidad y no quedar tan mal, el Sr. Humala exageró y quedó peor al demostrar que no tiene mayores argumentos al momento de pronunciarse. Se mostró tenso, acosado, siempre a la defensiva, poco natural y esquivo a todo lo que significa debatir. Uno puede apoyarse en sus papeles, es una herramienta completamente comprensible y válida; pero el Sr. Humala o es un fantoche de alguien o es un premonitor. No puedo entender que para responder una pregunta hecha producto del momento, tenga una hoja con respuestas para preguntas que supuestamente no conocía (si eran respuestas). Al Sr. Humala se le indicaba que formule una pregunta y leía a una velocidad incomprensible aquellos papeles perdidos con los que contaba, terminando su atropellada participación con una pregunta incomprensible sólo para salir del paso. El Sr. Humala es la mayor de las muestras de que en el Perú existe democracia, porque le permiten postular sabiendo que él representa un peligro latente para el futuro de un país al cual le ha costado salir adelante. El Sr. Ollanta pudo ser el que lució la corbata más bonita, pero también lució su falta de naturalidad y que esconde algo que prefiero no averiguar.
Todos criticamos el terrible momento que pasan nuestros hermanos venezolanos, lamentamos todo lo que Cuba ha tenido que franquear por décadas, nos burlamos de Evo y su gobierno; pero a pesar de eso, contribuimos a que nuestro Perú, caiga nuevamente en un gobierno que definitivamente no trae soluciones. Lamento aceptar que el peor problema que nos aqueja es la ignorancia, y que producto de aquel mal, tengamos que seguir dañándonos. La democracia no significa tener la razón, y sería bueno que las mayorías sean las que tengan un poco de la verdad de su lado.
Leonardo Dosantos
El Sr. Leonardo está preocupado por lo que podrá ser de su Perusito. El Sr. Dosantos está consciente de que este tipo de decisiones no sólo lo afectan a él sino también el futuro de los hijos que seriamente está pensando tener. El Sr. Dosantos se muestra nervioso de saber que sus planes futuros pueden verse afectados por una mala decisión en conjunto. Se muestra indignado por saber que cualquier decisión personal que tome va a estar supeditada a quién salga como presidente este abril en tránsito. El Perusito merece algo más que ignorancia, siendo un país lleno de “cultura” y de gente soñadora, merecemos la posibilidad de seguir creciendo. No pienses en ti este domingo, piensa en lo que será de tus hijos y en lo lindo que sería poder verlos crecer libres y con oportunidades.
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