domingo, 11 de abril de 2010

La necesidad de huir

Hace ya dos años, con una idea loca y afiebrada en la cabeza, en el corazón y quizá en el bajo vientre; decidí salir de la ciudad que me vio nacer y crecer de una manera chúcara y mal proporcionada. Con las pocas agallas que puede tener un hombre cobarde como yo, tomé mis cosas, mis sueños, mi renuente fe y me embarqué en un bus interprovincial hacia lo incierto. Llegué a casa de mis primos que quiero como hermanos. Independencia, austeridad, envidias, malos entendidos. Fue un año diferente que llevaré conmigo a no sé dónde ni sé porqué, pero lo llevaré, para acordarme de que la convivencia no es cosa sencilla y que por lo tanto, no debo casarme nunca. Una tarde de arrebato, de esas que saben darme, tomé nuevamente mis cosas y salí de aquella casa familiar con cariños mezquinos y arribé nuevamente ciego hacia un lugar incierto donde pueda sentirme completamente solo: donde pueda leer si quiero leer, escribir si me apetece escribir, donde pueda tirarme un buen pajazo y andar con el pantalón abajo luego y quedarme así si así quiero. Llegué a mi pequeña guarida un catorce de febrero a las nueve de la noche. Aquel día del amor llené de amor mi nuevo terruño. Y aunque solo en la habitación, rodeado de gente todavía extraña y acostumbrándome a sus costumbres, me sentía libre y listo para descarriarme. Contiguo a mi cuarto yacía el cantante frustrado; el que canta canciones de desamor con una voz poco melodiosa que incita a que no lo amen ni un poquito si quiera, y con un encono lastimero hacia el agua y el jabón, haciendo de esto una ventaja mayor al dejar más agua caliente para la gente que no tiene problemas ni roces con estos elementos (porque si me baño con agua fría me encojo y disminuyo, sobre todo esas partecitas que no pueden disminuirse ni encogerse nunca), el tipo que le decía a su enamorada que por favor no le saque la vuelta otra vez, entre lágrimas y sollozos. Un poco más allá, está el salserito; día y noche salsa a todo volumen: salsa dura, sensual, cubana; salsa todo el día. Sólo paraba un rato la salsa para pelear y gritarle furioso a su enamorada, con su acento chapucero de cubano estreñido y reclamarle el por qué de todo a su chica mala. Buen tipo el salserito, sino fuera por el escándalo de su radio endemoniada, el hecho de bañarse siempre antes que yo gastándose toda el agua caliente si es posible, incluso la que deja el desafinado del costado; retrasándome una eternidad cuando me toca trabajar, carraspeando cada cinco minutos y escupiendo a montones la flema que interrumpe su laringe, protagonizando peleas telefónicas como energúmeno, metiendo niñas malcriadas y escandalosas y peor aún, no presentármelas; libar licor barato y sobre todo, despertándome todas las mañanas al ritmo del timbal. Existe también la hija de la dueña, que es una chica media guapa y completamente desquiciada que grita todo el día y con más énfasis a su pequeño hijo que también debe ser hijo de algún otro demonio porque llora todo el día, se mete en mi cuarto, grita casi tanto como la mamá y tiene una facilidad asombrosa para desesperar a la gente y romper cosas; un pequeño espía que informa cuantos pedos me tiré, que chica entro a mi cuarto, si me cambié de ropa interior y más; un niño adorable sin duda. El baño lo tenía que compartir con estos criminales peligrosos y arteros que me reclaman limpie también el servicio cuando saben que eso no pasará. Entonces cojo mis cosas y salgo corriendo y alquilo otro refugio y me enclaustro en mi nuevo hogar y no tengo vecinos laterales que interrumpan mi sueño y así me dejen dormir hasta las doce sin mayor problema. En mi nuevo cuarto la soledad es más pura y no hay nadie que me jorobe la vida, sólo yo y mis manías, sólo yo y mis olores, sólo yo y mis humores esquizofrénicos. La verdad es que ya no me aguanto. Estoy a punto de coger mis cosas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es bueno crecer, es bueno cambiar, cuando el cambio significa un paso mas alla, y porque no, uno para atras, si te sirvio y aprendiste, nunca desfallecer, es el secreto, frente en alto y para adelante no mas :D, escribes lindo

Ander Garcia Martinez dijo...

Muy buenas Leonardo. Me gustaría saber si la foto de este artículo esta libre de derechos de comercialización. De no ser así estaría dispuesto a nombrar el enlace que me pidas en mi obra.
Gracias por la atención. Puedes escribirme a anderone@hotmail.es